Esta semana la noticia que remeció a los consumidores americanos fue que se encontró el primer caso de vaca loca en EEUU. Gracias al estricto sistema impuesto por la FDA, el hallazgo fue precoz y aparentemente sin haber dañado a alguna persona.
Esta enfermedad afecta principalmente al ganado, y se puede transmitir al ser humano. En este último es muy difícil su diagnóstico en etapa precoz. El diagnóstico suele hacerse por síntomas y signos neurológicos que lentamente van dañando a la persona hasta llevarla a la muerte.
Hasta le fecha no existe cura para esta enfermedad. Esto se debe que a diferencia de la mayoría de las enfermedades contagiosas, no se trata ni de una bacteria ni de un virus. Se trata de un prión. Esto es una proteína alterada.
Estos priones van dañando en forma irreversible a las demás estructuras celulares formando verdaderos hoyos en el tejido cerebral, de allí que también se le conoce a esta enfermedad como Encefalopatía Espongiforme (quedando el cerebro como una verdadera esponja).
Como corresponde a una proteína del propio cuerpo, ni siquiera el sistema inmunológico puede actuar ya que no la reconoce como algo extraño. Tampoco la cocción de los alimentos la logra destruir.
Por lo tanto, lo más prudente es la prevención. Esto se logra con un estricto sistema de fiscalización del ganado y especialmente del tipo de alimentación que estos comen.
Ante la duda, hay que evitar comer carne de dudoso origen. Especialmente carne molida.

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