El vibrión parahemolítico es una bacteria pariente del vibrión cólera, pero afortunadamente la enfermedad que produce es menos intensa que esta última.
Para poder vivir, el vibrión parahemolítico necesita una alta concentración de sal (8 al 10%), y temperatura no tan fría. Situación que justamente se da en el agua del mar, cerca de las costas, a comienzos del verano. La probabilidad de encontrar a esta bacteria se hace más manifiesta cuando la temperatura del mar asciende, de ahí que este verano en las costas chilenas se haya notado más su presencia.
Para algunos, la presencia del vibrión parahemolítico y que se asocia a una temperatura más cálida del mar, sería una manifestación anticipada de la corriente del niño, fenómeno climático que afecta las costas chilenas cada cierto tiempo
El vibrión parahemolítico, lleva pocos años en nuestras costas, se supone que fue importado por allá en los años 1997, desde las costas de Japón, donde en el año 1953 fue descrita la mayor epidemia causada por esta bacteria.
Las bacterias habrían viajado desde el oriente, como verdaderos polizones en el agua del lastre que habitualmente transportan los barcos.
Condiciones aptas para su desarrollo
-Temperatura del mar más elevada
-Ambiente salado (el vibrión parahemolítico no se encuentra en los lagos ni en ríos)
-Organismo que filtren agua (los mariscos)
Los síntomas de esta enfermedad aparecen generalmente dentro de las 24 horas de haberse comido el marisco contaminado. Pero pueden tardar hasta 3 días en debutar. Estos son: Vómitos, diarrea, fiebre, enfriamiento y dolor abdominal agudo.
La persona infectada la mayoría de las veces requiere solamente tratamiento sintomático, es decir manejar las molestias (manejar la diarrea, fiebre, dolores y vómitos). Con una adecuada hidratación y alimentación, suele ser suficiente.
La duración de esta enfermedad se autolimita a tres a cuatro días. Sin embargo si se observa la presencia de diarrea muy intensa asociada a mucosidades y sangre en las deposiciones, se podría tratar de la forma más grave de esta enfermedad que es la disentería, situación que requiere hospitalización.
Lo importante es prevenirla. Dado que esta bacteria se encuentra en forma casi exclusiva en los mariscos (su habitat preferido), se debe tener cuidado en comerlos crudos, especialmente durante épocas en que la temperatura del mar se eleva (primavera y verano).
Sólo al hervir los mariscos durante 15 minutos se puede asegurar que se hayan muerto las bacterias. Menos tiempo, disminuye la cantidad pero no garantiza la muerte de estos microorganismos.
Como son sensibles al frío, es necesario enfatizar que se haya mantenido la cadena de frío. Es decir que se mantengan los mariscos en una temperatura fría desde su extracción, transporte, y expendio.
Para evitar su contagio
Evitar consumir mariscos crudos
Mantener cadena de frío
Hervirlos 15 minutos
Máxima precaución en verano
Concluyendo, manteniendo algunos cuidados higiénicos, podrá disfrutar de nuestros mariscos

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