La anticoncepción en las mujeres después de los 40 años, y especialmente en la premenopausia, es muy particular. Si bien es cierto que la fertilidad disminuye con la edad, hasta que no se presente la menopausia, propiamente tal, existe la posibilidad de embarazo.
En todo caso, no es conveniente quedar embarazada a estas alturas, pues el riesgo de tener complicaciones es mayor: existen probabilidades de aborto espontáneo, de mortalidad del recién nacido y más posibilidades de anomalías congénitas, como que nazca un hijo con síndrome de Down, por ejemplo.
La mujer en la perimenopausia posee una mayor cantidad de ciclos menstruales irregulares. Muchos de estos se deben a que los ovarios no están ovulando, con lo cual no habría riesgo de embarazo. Sin embargo, esa misma irregularidad impide cuidarse simplemente sacando la cuenta de los días de mayor fertilidad probable.
Métodos naturales: Puede ser una buena opción, pero son poco seguros a esta edad debido a los ciclos irregulares y a la escasez del moco cervical. Sin embargo, con un entrenamiento adecuado pueden utilizarse.
Métodos de barrera: Cómo es el caso del condón y cremas espermicidas. Son una opción interesante, especialmente si no existe una alta actividad sexual.
Dispositivos intrauterinos (DIU): Existen los de cobre y los que contienen algo de hormonas (progestágenos), que, a diferencia de los de cobre, provocan menos hemorragia uterina, algo a tener en cuenta a estas edades.
Hormonales: Existen varias alternativas:
• Inyecciones mensuales: no son particularmente recomendables por la alta cantidad de hormonas que entregan.
• Implantes de un progestágeno en el brazo: su acción dura varios años. Puede producir sangreamientos irregulares o ausencia de estos, provocando incertidumbre de un posible embarazo.
• Pastillas: son las más utilizadas, seguramente por su precio y comodidad, ya que regularizan las menstruaciones. Existen detractores, dado el posible riesgo mamario y de tromboembolismo. Para evitar esta situación, deben preferirse las de menor cantidad de estrógenos (15 a 20 mcg). Existen pastillas que no contienen estrógenos y están especialmente recomendadas en las personas que no pueden usarlos.
• El anillo vaginal y los parches transdérmicos: son una moderna y muy buena alternativa, pues liberan al organismo una pequeña cantidad de estrógenos y, como se salta la ingesta oral, no afecta la presión arterial ni aumenta el riesgo de trombosis. Son tan efectivos como las pastillas, cómodos de usar, y regularizan las menstruaciones.
• Esterilización quirúrgica: consiste en la ligadura de las trompas de Falopio en la mujer, o la vasectomía en el hombre.

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