Un estudio clínico realizado en mujeres y que fue publicado hace poco, señala un mayor riesgo (aunque leve) de hacer un accidente cerebral vascular en aquellas mujeres que utilizan una Terapia de Reemplazo Hormonal (TRH), durante el climaterio.
Si tal estudio lo estratificamos en las edades en las cuales las mujeres comenzaron con su TRH, nos daremos cuenta que sí es cierto que el riesgo aumenta en las que tardaron mas de 10 años en su inicio. Por otro lado, las que comenzaron a usar las hormonas en forma precoz y oportuna, no solamente no aumento el riesgo, sino que este disminuyó, demostrando entonces que el uso oportuno (apenas diagnosticada la menopausia) de una TRH, es un factor protector de las enfermedades cardiovasculares, especialmente del infarto.
Es importante destacar cuatro cosas
1)La TRH debe ser individualizada, es decir no todas las hormonas tendrán el mismo efecto sobre las diferentes mujeres.
2)Se debe evaluar la necesidad real de TRH, ya que algunas no la requerirán, y otras, que debido a que han estado mucho tiempo sin su uso, los efectos de tales hormonas sí que puede ser adverso
3)Se deberá evaluar la dosis y vía de administración. A modo de ejemplo, si existe una sospecha de una mayor facilidad que coagule la sangre, o triglicéridos elevados, se deberá preferir la vía transdérmica (gel o parches). En el estudio nombrado al principio sólo se usó la vía oral.
4)Siempre se debe considerar a la mujer como un todo. Por eso que no basta con evaluar el eventual uso o no de una TRH. De igual importancia es evitar la obesidad, ya que la obesidad por si misma es un factor de riesgo de “más peso” que cualquier combinación de TRH. También deberá reducir ciertos alimentos (alcohol, grasas saturadas, etc.) y aumentar otros (fibra dietaria, fitoesteroles, etc.); suspender el fumar y mantener una buena actividad física.
Mayor información la encontrará en el Libro de la Mujer

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