Doctor Perl

Miércoles, 08 Sep 2010

10 Mitos Sobre la Nutrición

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Mito 1
Las dietas contando calorías son las mejores.

Falso. No todos los organismos necesitan la misma cantidad de calorías para funcionar. Cada persona procesa de manera individual los alimentos. De allí que algunas engorden con ciertas comidas que otras adelgazarían. Las calorías es un concepto in vitro, es decir bajo ciertas condiciones de laboratorio.
Por lo tanto, si bien lo de las calorías es útil como una guía. No hay que olvidarse que uno trata personas con una serie de variables, que determinarán las diferentes formas de procesar lo que come

Mito 2
La dieta balanceada adecuada, es aquella basada en la pirámide nutricional

Falso. Una dieta bien balanceada o mejor dicho equilibrada es aquella que contiene los requerimientos diarios de hidratos de carbono, proteínas, ácidos grasos, vitaminas, minerales y fibras. No importa que estos provengan de una escasa variedad de alimentos. Es decir, no es necesario que usted coma legumbres (porotos, lentejas, garbanzos) si no le gustan. Tampoco es necesario el pan, quesos, carne, etc… Cualquier alimento es sustituible, incluso la leche. Consulte con su dietista para que le ‘confeccione’ su menú basado en sus preferencias alimenticias

Mito 3
No se deben combinar las proteínas de la carne con arroz o papas.

Falso. Esto no posee ninguna base científica. Es más para que mejorar la biodisponibilidad de las proteínas animales, estas deben ir acompañadas de un hidrato de carbono (arroz, papas). Luego, usted perfectamente puede combinar ½ taza de arroz o 1 papa mediana con 1 trozo de carne, pollo o pescado.

Mito 4
El gas de las bebidas y del agua mineral pasan a la leche materna.

Falso. El gas de estos líquidos, se elimina rápidamente de nuestro cuerpo. No alcanza a pasar a la sangre y menos a la leche materna. Luego una mujer en lactancia puede beber la cantidad que quiera de agua mineral. Respecto a las gaseosas, el problema radicaría en aquellas que contienen cafeína como es el caso de la Coca Cola y la Pepsi Cola, que contienen 46 y 40 mg por vaso de 360 cc., respectivamente. La cafeína sí que puede pasar al bebé.

Mito 5
Las bebidas gaseosas aumentan la celulitis.

Falso. El principal enemigo de la celulitis es el sodio. Las bebidas gaseosas contienen muy poco sodio. En estas, el sodio fluctúa entre 8 a 12 mg por vaso. Otros alimentos como las leches descremadas o enteras, contienen alrededor de 120 mg por vaso. Y una unidad de pan francés posee 250 mg de sodio.

Mito 6
Las bebidas diet engordan.

Las gaseosas diet o light realmente no engordan. Los jugos en polvo diet tampoco. Pero cuidado con los jugos naturales diet o light. Estos poseen todo el azúcar de las frutas, luego, sí que engordan.!

Mito 7
Los cereales no engordan

Falso. La mayoría de los cereales están elaborados a base de trigo (como el pan y tallarines) o maíz (choclo). Estos ingredientes suelen restringirse en las dietas debido a su alto valor energético (calorías).

Mito 8
Las galletas de agua y de soda no engordan.

Falso. Lea las etiquetas de estas galletas y se dará cuenta que las galletas de agua poseen ‘de todo’ (aceites, harinas, etc..), ¡excepto agua!. Y las de soda también contienen aceites, harinas…… ¡excepto soda!.

Mito 9
Es bueno comer la fruta 1 hora antes o 1 hora después de las comidas.

Falso. No existe ningún fundamento científico que corrobore esta idea. Es todo lo contrario, está demostrado que cuando Ud. come algo dulce (p.e. una fruta) se libera insulina y hace al organismo más sensible a asimilar más las comidas y a desarrollar grasa. Esto último es lo que postula la Biodieta.

Mito 10
El estrés puede engordar.

Verdadero. El estrés libera cortisol, que es una hormona que promueve la generación de grasas para depositarse en nuestro cuerpo. También bajo el estrés algunas personas suelen comer más, especialmente carbohidratos, ya que constituyen una fuente inmediata de energía que el organismo le está exigiendo ante esta situación de estrés.
Sin embargo, en determinadas personas, el estrés provoca un verdadero freno del apetito. Esto se debería a un mayor efecto de otras hormonas (adrenalina, noradrenalina) sobre el cerebro. Las personas, en estos casos, suelen perder peso.

 

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