Suena como ciencia ficción, Pero, efectivamente se trata de una vacuna que prevendría la aterosclerosis y su consecuencia más temible, los infartos tanto al corazón como cerebrales. Este tema fue presentado la semana pasada por el Dr P.Shah del Cedars Sinai Medical Center (Los Angeles, EEUU), en una reunión de expertos latinoamericanos realizada en Sao Paulo.
Para la comunidad científica no cabe duda que las vacunas han sido la contribución más importante para la salud pública en los últimos 100 años para manejar las enfermedades infecciosas. Brevemente les recuerdo que la metodología para el desarrollo de las vacunas consiste en que un determinado tipo de células (linfocitos B) producen anticuerpos (inmunoglobulinas) contra una determinada partícula, que usualmente es una proteína que forma parte de la estructura de un virus o de una bacteria. Estos virus o bacterias serán inactivados y destruidos por tales anticuerpos.
Pero la pregunta lógica es ¿Cómo se puede producir una vacuna contra la aterosclerosis, siendo su lesión básica el daño que provoca una molécula de grasa: el colesterol?
¿Se habrá dado cuenta que cuando le pedimos un perfil lipídico, además del colesterol total aparecen otros colesteroles: denominados como LDL y el HDL , y que su médico le habrá dicho que el HDL protege contra la aterosclerosis mientras que el LDL es dañino?
El colesterol es una grasa y como toda grasa flota libremente en un ambiente acuoso, como es la sangre. Para que pueda ser transportado, se debe unir a unas proteínas que actúan como moléculas transportadoras del colesterol. Estas proteínas las produce principalmente el hígado y se ensamblan con el colesterol para así formar las lipoproteínas HDL y LDL .
Las características bioquímicas del HDL son tales, que permite captar el colesterol que está en las paredes arteriales, viajar al hígado y eliminar el colesterol hacia el intestino a través de las sales biliares. Mientras que el LDL, realiza el trayecto opuesto, nace en el hígado y se le adiciona el colesterol tanto de la dieta como el que el mismo hígado produce. Este LDL viaja por la sangre y se internaliza en la pared de la arteria formando la placa de ateroma, lesión básica de la aterosclerosis
Lo interesante que en la estructura del colesterol LDL, encontramos un tipo particular de una proteína especifica que se conoce como Apo B-100..
Y es precisamente hacia esa proteína que se ha dirigido el desarrollo de esta vacuna contra la aterosclerosis. Donde la Apo B-100 actuaría como un antígeno, como si fuese un virus y estimula una respuesta inmunológica cardioprotectora.
Los resultados que se han obtenido hasta la fecha han sido muy promisorios, obteniéndose una reducción que fluctúa entre un 55 y 75% de las placas de ateromas presentes en las arterias de ratas y conejos. Estudios en humanos se están realizando. Las pruebas de seguridad y tolerancia han sido satisfactorias. Faltan los demás estudios para confirmar los exitosos resultados obtenidos en animales. Y si todo anda bien, en algunos años podremos usar una vacuna en vez de medicamentos para evitar los daños del colesterol LDL.
Me quedó una duda, que se la hice saber la Dr Shah. Y es respecto al tiempo que duraría tal protección (¿meses. años, toda la vida?). Su respuesta es que aún no hay datos para responder tal pregunta.

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